martes, 26 de marzo de 2013

ADIÓS

No pude despedirme desde la cubierta, por eso me fui directamente a mi camarote con los ojos húmedos.  Desde el ojo de buey intentaba buscarla pero me fue imposible, sabia que nunca más volvería a verla.
La pena me angustiaba, no podía soportarlo, era lo mejor, no había otra forma de despedirla.
Mientras se alejaba del puerto, mi cabeza empezaba a recordar cosas. Esos recuerdos que antes no les daba importancia y que ahora pertenencia a otra etapa. Nunca sabré como empezaría mi nueva vida sin ella.





Desde que empece esta ilustración, no sabia a quien tenia que despedir.Ahora ya lo sé, a una gran amiga, un día decidimos dejar de hablarnos, lo peor de todo que fue sin palabras.

Dedicada a María José.

1 comentario:

  1. Adalberto, mientras la recordemos seguirá con nosotros.
    PD: Una de las ilustraciones y comentarios que más me han conmovido.
    Gracias.

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